ACTUALIZACIÓN DE AUSTIN BEUTNER PRONUNCIADA PARA LA COMUNIDAD ESCOLAR 25 DE ENERO DE 2021 (Español)

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Red de seguridad

  • 98 millones de comidas
  • 18 millones de artículo utiles
  • Línea directa de salud mental (213) 241-3840
  • Pruebas de COVID gratuitas en las escuelas

Cómo reabrir las escuelas de la manera más segura posible

  • Reducir los nivleles del virus en las en las comunidades de bajos ingresos
  • Establecer un estándar estatal claro y consistente de lo que consitutuye un ambiente escolar seguro
  • Proporcionar vacunas para el personal de la escuela

El Destrito Unificado de L.A. puede ayudar a proporcionar vacunas

  • Las escuelas pueden proporcionar la vacuna contra el COVID-19 al personal escolar y la comunidad en general
  • El Distrito Unificado de Los Ángeles tiene insalaciones convienientemente ubicadas, personal capacitado, y personal clínico para apoyar el esfuerzo de vacunación
  • Las escuelas proporcionan acceso a las comunidades que caracen de servicios de salud

Vacunar al personal de la escuela para reabrir las escuelas

  • Los maestros y todos los que trabajan en las escuelas son trabajadores esenciales, de primera línea
  • La vacunación del personal escolar ayudará a que las escuelas abran más pronto
  • La reapertura de las escuelas beneficiará a los niños
  • La reapertura de las escuelas beneficiará a las familias trabajadoras.

Buenos días. Soy Austin Beutner, Superintendente del Distrito Unificado de Los
Ángeles.
Hoy, compartiré una rápida actualización sobre nuestros esfuerzos continuos para
proporcionar una red de seguridad a las comunidades que reciben nuestros servicios,
hablaremos de lo que debe suceder para reabrir las aulas escolares y comenzaremos
un recorrido por el distrito escolar para compartir algunos de los logros grandiosos de
los alumnos y los maestros, incluso en estos de tiempos tan difíciles.
Desde marzo, hemos proporcionado más de 98 millones de comidas junto con 18
millones de artículos escolares muy necesarios a las comunidades a las que prestamos
servicio. Para darles una idea de la escala de un programa como este, tan solo la leche
y el jugo desbordarían la piscina reflectante que se encuentra entre el Monumento a
Lincoln y el Monumento a Washington en la capital de nuestra nación.
Más socios siguen uniéndose a nosotros cada día para apoyar el esfuerzo. Intuit donó
recientemente $100,000 para ayudar con la tecnología y el acceso a Internet para los
estudiantes. Cedars Sinai, que ya ha aportado fondos para apoyar el despliegue de las
pruebas de COVID en las escuelas, está proporcionando 2.5 millones de cubrebocas
para los alumnos, y el personal de reWerk ayudó a facilitar la donación de tecnología y
equipos de oficina semi-nuevos que irán a los centros de familia en las escuelas.
Por favor súmense al esfuerzo, enviando la palabra NEED por texto al 76278 o visiten
LAStudentsMostInNeed.org.
Para ayudar a mantener a los miembros de nuestra comunidad escolar seguros,
estamos proporcionando pruebas de COVID gratuitas en las escuelas para todos los
estudiantes, empleados y a los miembros de sus familias. Es gratis, rápida, segura y no
duele. Por favor, inscríbanse para hacerse la prueba en una escuela local de su
vecindario.
La semana pasada celebramos la vida del Dr. Martin Luther King Jr. y como nos
enseñó el Dr. King, “siempre es buen momento para hacer lo correcto”. Y este es el
momento de hacer lo correcto para los niños y asegurarnos de que puedan volver a
salvo a las escuelas.
Si bien los educadores de nuestras escuelas están realizando esfuerzos heroicos para
proporcionar instrucción en línea, sabemos que para muchos alumnos el mejor
aprendizaje ocurre en un salón de clases en la escuela.

Es hora de una conversación real sobre cómo reabrir las escuelas de manera segura.
Lo que se necesita es que los gobiernos estatales y locales reduzcan el nivel del virus
en las comunidades de bajos ingresos, establezcan una norma clara y coherente de lo
que constituye un entorno escolar seguro, y proporcionen vacunas al personal escolar.
Se necesitará un enfoque de todo el gobierno para que los alumnos vuelvan a los
salones de clase.
Es poco probable que las comunidades de bajos ingresos a las que prestamos servicio,
que han sido las más afectadas por el virus, cumplan con las directrices en respuesta al
COVID propuestas de “Escuelas Seguras para Todos” para el 1° de febrero. Muchos
expertos dicen que incluso el 1° de marzo es poco probable, dadas las condiciones de
salud actuales. Lamentablemente, las cifras de COVID siguen en niveles
peligrosamente altos en casi todas las categorías: infecciones, hospitalizaciones y
fallecimientos. En algunas de las comunidades a las que atendemos, aproximadamente
1 de cada 3 niños sin síntomas o exposición conocida al virus dan positivo. No será
posible reabrir las escuelas con seguridad si ese sigue siendo el caso.
Los funcionarios de salud pública deben abordar este desafío de frente o nos
quedaremos con más de lo mismo: altas tasas continuas del virus en las comunidades
de bajos ingresos, lo cual impide que sea seguro reabrir las aulas escolares.
Una vez que los niveles de COVID se reduzcan, todos en la comunidad escolar –
alumnos, personal y sus familias – necesitarán tener la confianza de que las escuelas
sean tan seguras como sea posible. California ha estado durante mucho tiempo entre
los estados con estándares más altos para la educación pública en la nación. Esta
crisis no es el momento de disminuir las normas de instrucción, salud y seguridad en
las escuelas, o las protecciones para los empleados de las escuelas.
Las normas estatales de COVID deben identificar lo que es necesario para todas las
escuelas y todas las comunidades – en lugar del conjunto mixto de pautas que existen
actualmente. El riesgo del virus es el mismo en todos los salones de clase del estado y
las normas de seguridad deben ser las mismas. Las diferentes normas en las distintas
comunidades crean confusión y socavan la confianza del público.
Estas pautas nuevas que propone el estado se publicaron sin una explicación completa
por parte de los expertos en salud, y muchos de los expertos nos dicen ahora que las
escuelas seguras ante el COVID van más allá de una cifra. Los alumnos y sus familias,
así como el personal escolar, necesitan directrices claras, consistentes y bien
entendidas para mantener la confianza de que las escuelas se conservarán seguras.
La última pieza para ayudar a reabrir las aulas es que las autoridades sanitarias
estatales y locales utilicen todos los instrumentos a su disposición para crear un
entorno escolar seguro, incluidas las vacunas. Hay un beneficio único e importante al
vacunar a todos los que trabajan en las escuelas – hacerlo ayudará a reabrir las
escuelas más pronto. Esto no solo protegerá la salud y la seguridad del personal, sino

que también proporcionará un beneficio enorme a los niños y a sus familias, con una
reapertura más rápida de las escuelas y de la economía en general, al permitir que las
familias trabajadoras a las que prestamos servicio vuelvan a trabajar.
Otras comunidades ya han hecho de las escuelas una prioridad. Nueva York ha
comenzado a aplicar la vacuna a quienes trabajan en las escuelas. Kansas City se ha
comprometido a proporcionar vacunas a todo el personal escolar antes de que
concluya el mes de febrero. Localmente, las vacunas están disponibles en Riverside
para todos los que trabajan en la educación, los maestros en Ventura comenzaron a
recibir las vacunas esta semana, y Long Beach comenzará a proporcionar las vacunas
a los empleados escolares a finales de este mes.
Los últimos 10 meses han sido una lucha bien documentada en las escuelas. Los
líderes electos a nivel estatal y local deben unirse a todos los que trabajan en las
escuelas para entender lo que hemos aprendido, lo que se puede mejorar y cómo
podemos asegurarnos de que los próximos 10 meses sean mejores para los alumnos y
sus familias, así como para todos los que trabajan en las escuelas, a diferencia de los
últimos 10 meses.
No basta con decir las palabras “las escuelas necesitan reabrirse”. Los líderes de los
gobiernos estatales y locales necesitan hacer que compaginen las palabras con los
hechos – deben actuar para reducir la propagación del virus en las comunidades que
atienden nuestras escuelas, crear un estándar claro para una escuela segura que todos
puedan entender, y vacunar rápidamente al personal escolar. Una vez hecho esto,
estaremos en la puerta de la escuela con grandes sonrisas (bajo nuestros cubrebocas)
para dar la bienvenida a los alumnos y a sus maestros a las aulas donde merecen
estar.
Las vacunas son una pieza crítica del rompecabezas y todos estamos frustrados por el
ritmo del despliegue a pesar de los mejores esfuerzos de todos. Si bien cada
comunidad de la nación se enfrentará a un límite impuesto por el número de dosis de la
vacuna que reciba, el objetivo a nivel local debe consistir en garantizar que todos los
miembros de la comunidad tengan acceso a la vacuna, en particular los que viven en
las zonas más afectadas por el virus y carecen de servicios de atención a la salud.
Y si damos una mirada al futuro a medida que lleguen más dosis, tendremos que
afrontar los retos que se avecinen a fin de lograr la participación más amplia posible en
el esfuerzo nacional de vacunación- fomentar la confianza del público y asegurarnos de
que las personas de las comunidades más desfavorecidas tengan acceso. La
Administración de Biden se ha fijado la meta de administrar 100 millones de dosis en
los próximos 100 días. Dos dosis por persona significa que 50 millones de personas o
alrededor del 15% de la población de nuestro país recibirán la vacuna para el 30 de
abril y el 85% aún tendrá que recibir la vacuna.

Esto llevará tiempo y si el objetivo es una participación del 80, 90 o incluso del 100%, la
confianza y el acceso serán fundamentales. Y ninguna institución pública está mejor
posicionada para ayudar en estos temas que las escuelas públicas de nuestra nación.
Los 1,413 planteles del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles cerrados por la
pandemia son parte de la solución para su propia reapertura – y para controlar el mortal
virus mediante la expansión del acceso equitativo a la vacuna.
De la misma manera que las escuelas a lo largo de la pandemia han proporcionado a
los alumnos y a sus familias alimentos, computadoras y acceso a Internet, y pruebas de
COVID, pueden -y deben- ser parte de la estrategia de vacunación de California. Tres
factores hacen de esto una política pública sin duda alguna: ubicación, experiencia y
tecnología.
A través de las 4,753 millas cuadradas del condado de Los Ángeles, unos cuantos
sitios de vacunación masiva de alto perfil se encuentran abrumados por las largas filas
de coches. En contraste, hay un promedio de dos escuelas del Distrito Unificado de Los
Ángeles por cada milla cuadrada – muy accesible ya sea a pie, en bicicleta o en coche
para millones de personas desde San Fernando a San Pedro.
A diferencia del estacionamiento de un estadio, los planteles escolares se construyen
para atender a un gran número de personas. Tenemos baños y espacio para la sana
distancia, para que quienes reciban vacuna puedan ser monitoreados a fin de detectar
reacciones adversas. Además de las 12 clínicas de salud en escuelas de Distrito
Unificado de Los Ángeles que están en marcha desde hace mucho tiempo, contamos
con un personal de 450 enfermeros registrados y 120 enfermeros vocacionales
acreditados que pueden administrar vacunas a las comunidades a las que prestamos
servicios en otros planteles escolares de la región.
Lo más importante es que nuestros planteles están ubicados donde viven y trabajan las
familias más afectadas por los peligrosos estragos del COVID. Antes de la pandemia,
más del 80% de las familias a las que prestamos servicios vivían en la pobreza, y
desde entonces en 75% de ellas alguien en su hogar ha perdido el trabajo debido a la
crisis. Más del 70% de las familias son latinas, el 10% afroamericanas- dos poblaciones
que tienen, respectivamente, el doble y el triple de probabilidades de morir por COVID y
sus complicaciones que los anglosajones.
Tenemos la confianza de las familias a las que atendemos, lo cual es crucial para la
vacunación generalizada. Confían en nosotros porque tenemos un historial probado de
cuidar a sus hijos y de proporcionar los servicios sociales que las familias necesitan.
El Distrito Unificado de Los Ángeles opera a una escala sólo igualada por las grandes
ciudades, muchos estados, o corporaciones multinacionales. Desde que comenzó la
pandemia, hemos proporcionado más de 98 millones de comidas a familias con
hambre. Hemos equipado a más de medio millón de alumnos con las computadoras y
el acceso a Internet que necesitan para mantenerse conectados con su comunidad

escolar y continuar su aprendizaje mientras las instalaciones escolares están cerradas.
Y, directamente relacionado con las vacunas, ya operamos uno de los mayores
programas de pruebas y rastreo de contactos del estado, con casi 400,000 pruebas
administradas a alumnos, personal y sus familias.
Nos remitimos a las pruebas. En la víspera de navidad proporcionamos casi un millón y
medio de comidas en las escuelas locales del vecindario y el tiempo medio de espera
por persona fue de unos 5 a10 minutos.
La semana pasada proporcionamos unas 30,000 pruebas de COVID. Y de nuevo,
nadie esperó más de 10 minutos.
Y al igual que con los resultados de las pruebas, la asistencia, e innumerables datos
requeridos por el Código de Educación de California de 3,500 páginas, rastreamos de
forma segura y reportamos con precisión los datos a las autoridades locales, estatales
y federales correspondientes- otra competencia medular en la administración exitosa
de vacunas.
Hemos trabajado con Microsoft y nuestros socios universitarios y de atención a la salud
para mejorar nuestras actuales capacidades de gestión de datos con una aplicación
(App) fácil de usar que permite que los usuarios programen citas de vacunación y
compartan los datos con las autoridades correspondientes de salud pública. En
resumen, esto facilitará a las familias la programación de una cita para la vacuna y
ayudará a asegurar que reciban la segunda inyección mientras se da seguimiento en
caso de complicaciones.
La semana pasada celebramos la investidura de un nuevo Presidente, el resultado de
algo en lo que participan más americanos cada año que en cualquier otra fecha. No, no
es ver el Super Tazón, es votar. Y el lugar donde la mayoría de la gente vota es en la
escuela de su vecindario.
Las escuelas públicas – y las personas que han dedicado sus vidas a brindar servicio a
los niños y sus familias – son esenciales para acelerar el suministro de la vacuna a más
personas.
Siempre les hemos dado a los niños una oportunidad. Estamos listos para hacer lo
mismo para todos en las comunidades a las que damos servicio.
Una tradición que me he perdido debido al COVID es el recorrido al principio de cada
semestre a las escuelas del distrito escolar. Mi objetivo al hacer esto es compartir con
la comunidad lo más destacado de los grandes sucesos actuales en nuestras escuelas

  • desde niños pequeños que encuentran la alegría de aprender en un centro de
    educación temprana, alumnos de primaria que leen su primer libro de capítulos,
    estudiantes de secundaria que encuentran sus voces en una clase de guitarra, alumnos
    de preparatoria que construyen coches robóticos de célula de combustible de clase
    mundial, estudiantes en una clase de formación profesional que aprenden valiosas

    habilidades para la vida, y adultos que reciben la formación que necesitan para
    conseguir un trabajo bien pagado como electricista de alta tensión. Es la esperanza y la
    promesa que ofrecemos en las escuelas.
    Así que he decidido llevarlos a todos a un recorrido virtual durante las próximas
    semanas. Súbanse al autobús mágico y vayamos.
    Empezaremos por la zona este con un grupo de alumnos de la escuela preparatoria
    Bell, la escuela secundaria El Sereno y la escuela secundaria Griffith, que participaron
    en un programa especial durante las vacaciones de invierno. Pusieron manos a la obra
    y trabajaron juntos para ayudar a los alumnos a mejorar las calificaciones del semestre
    de otoño.
    Desde el lado este de Los Ángeles, nos dirigiremos al noreste del Valle de San
    Fernando donde visité a los alumnos de las clases de Brenda Rodríguez y Edemir
    Castaño en la Academia de Humanidades de Justicia Social César Chávez para ver la
    investidura del presidente Joe Biden y la vicepresidenta Kamala Harris, la primera
    mujer que prestó juramento como vicepresidenta. Desde el Valle de San Fernando, nos
    dirigiremos hacia el sur hasta la escuela primaria Compton Avenue. Visitaremos la
    clase del maestro Ochoa para participar en un desafío de “I Spy”.
    Por favor, disfruten de lo más destacado de estas visitas escolares. Gracias por su
    continua paciencia y apoyo.